miércoles, enero 12, 2011

El Registro Civil - Segunda parte. El regreso.

Al final, al día siguiente, mi suegra llevó a mi hija al cole, con lo que aproveché la cita que tenía con el Registro para las 9:20 y me olvidé de la reserva que había cogido para las 9:40 por si no llegaba a tiempo, o la de las 11:20 de dos días después. Cuanto antes mejor, porque sin ese trámite no podía presentar papeles en mi puesto de trabajo, ni pedir la maternidad de mi mujer a la Seguridad Social, ni las ayudas en Hacienda.

Ya de por sí me había resultado curioso que pudieras acumular citas, la primera y la tercera con mi DNI y la segunda con el de mi mujer. De las dos que tenía yo, una la había obtenido en el propio Registro y otra por Internet. Me pregunté qué pasaría si alguien decidiera reservar todo el día a través de la web para ser el ciudadano nunca mejor atendido por los funcionarios hasta la fecha.

Cuando llegué y subí arriba, al segundo piso, ofrecí al funcionario mi reserva, y me dijo que no servía, que debía validarla bajo. ¿Tiene sentido?

Bajé bajo, y entregué la hoja con la reserva de las 9:20am, pero el ordenador no la admitía, porque yo tenía otra reserva para las 11:20 al día siguiente y solo reconocía eso, pero en la web ¡¡no me habían advertido nada al volver a reservar!! En ningún sitio decía que una reserva posterior anulara otra.

Al final me pudieron emitir el número. La empleada que me dio las citas el día anterior seguía tan optimista como siempre, quejándose de los del otro piso y diciendo que no podía hacer nada.

Subí arriba, me llamaron enseguida. Yo esperaba decenas de personas en cola todas cargadas de números de cita y haciendo cola ansiosamente, pero no, tanto rollo con la cita y no había nadie. ¿De verdad había tanta faena para justificar un sistema de citas o era por comodidad de ellos? ¿O es que a todos los que les habían dado hora a las 9:20am por obligación habían desistido de venir porque también tenían hijos para llevar al cole y no habían encontrado a quien encomendárselos? Porque no olvidemos que estábamos en el Registro Civil, y como yo, otros padres estaban intentando inscribir a sus hijos recién nacidos. Y si la madre terminaba de dar a luz, como era mi caso, las gestiones y el llevar a los hijos al cole, eran obligaciones que recaían en nosotros, en los padres de familia.

Me di cuenta demasiado tarde que había que rellenar un impreso antes de sentarse a la mesa para ser atendido y le dije a la funcionaria que "volvía cuando lo hubiera rellenado", pero la chica fue muy amable, me dijo que lo hiciera con ella, me corrigió hasta tres veces varios errores en los papeles que cometí por las prisas, me dio todo el tiempo del mundo, hablamos de nuestros chiquillos, me felicitó el Año Nuevo, y a punto estuve de darle dos besos por el servicio prestado.

"Estos" del piso de arriba eran precisamente de los que me había hablado mal la funcionaria de la entrada del piso de abajo. Los que se suponía que no hacían ni caso, me atendieron muy bien. Sin comentarios.

Probablemente la administración debería tener inspectores para probar los servicios y la calidad de los mismos, y debería ver si algunas personas merecen o deben estar donde están. Y en vez de estar sentada sin mover más que una mano por la mañana, podrían haberla puesto a cambiar las bolsas de la basura de las papeleras, suponiendo que supiera hacerlo.

Feliz Año 2011

El Registro Civil

A veces la vida es sorprendente, otras es increíble. Os contaré lo que me pasó ayer y no os lo creeréis.

Ayer tuve que ir al Registro Civil de mi ciudad para unos trámites y la persona que estaba en la entrada me dio hora para las 9:20am del día siguiente. Me quedé sorprendido cuando me dijo que solo atendían con cita previa, con lo que estaba obligado a volver otro día. La última vez que vine no había sido así, pero claro, eso había sido cuatro años antes.

Le dije que a las 9:00am yo estaba llevando a mi hija al colegio y que el Registro estaba a dos kilómetros de mi casa, que no podía llegar a tiempo y que me diera hora para más tarde, a las 10am, las 11am, etc. La funcionaria que estaba allí sentada me dijo que no podía hacerlo, el ordenador asignaba la hora por turno de llegada y conforme se cubría el cupo pasaba a rellenar el siguiente horario. En pocas palabras, que si querías coger hora para las once, deberías hacer cola hasta que se cubrieran las 9am, las 10 y finalmente comenzaran a dar turno para las once. Eso claro, si querías cita para el día siguiente, porque si querías cita para dentro de varios días, había de ser a las 9:20am. ¡¡ No me lo podía creer !!

Se excusó diciendo que eso lo hacían los de la sección donde yo quería hacer los trámites, que ellos no tenían la culpa y que no podía hacer nada. Que hablara con los de esa sección, en el piso de arriba, aunque seguramente no me harían caso. Todo fue moral por parte de la señora como podéis ver. La traté con respeto, con educación, le dije que yo también era funcionario, pero que el servicio era muy mejorable. Le pedí una hoja de reclamaciones, que le dije que iba contra el servicio y el procedimiento de atención al público no contra ella.

Cuando a mi sección (donde yo trabajo) viene alguien a pedirme algo y no puedo prestarle servicio correctamente o me hacen ver que en el caso de la citada persona el servicio no se presta de manera coherente con sus necesidades o con la calidad debida por causas que me son ajenas, les digo donde reclamar y con quien hablar para que "los de arriba" tomen medidas a ese respecto. Aunque también tengo que decir, que la mayoría de las personas pasan de hacerlo, por absurdos que puedan ser a veces los procedimientos y por muchos quebraderos de cabeza que tengan que soportar, el resultado es que nada cambia.

No sirve de nada quejarse al que lleva la operativa, es necesario reclamar para que la queja suba. Recuerdo una vez que conseguí que veinte personas presentaran una reclamación cada una en mi propia sección, arreglaron el problema al día siguiente al ver el alud de reclamaciones.

Como iba diciendo, quise presentar una reclamación y mientras la redactaba, recordé que inicialmente, hacía unos días, yo había mirado el horario del Registro Civil por Internet y que había comprobado que solo estaban por las mañanas, pero al visitar la web, también pude ver que sí que podías elegir el día y la hora de cuando te iban a atender. ¡¡ Podías seleccionar diferentes horarios y pedir cita !!

Cuando terminé de redactar la reclamación me dijo la chica que me había dado hora para las 9:20am del día siguiente, que ya estaba dando números de las 9:40am. A esa hora yo sí que podía llegar, aunque apurado, y le pedí que me cambiara la cita, pero me dijo que no podía, que había demasiada gente en la cola y que no podía ponerse a darme de baja la anterior cita y darme otra. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue pensar "¡¡ increíble!!", y contuve cualquier gesto obsceno, de ansiedad o de incredulidad, luego caí en la cuenta de que era medianamente mayor y posiblemente no sabía hacerlo, aunque lo que me molestó fue la actitud, vamos, ni despeinarse, desde la más absoluta comodidad e inutilidad. ¿Cómo no van a tener luego mala opinión los ciudadanos de nosotros los funcionarios? Rápidamente saqué el carnet de identidad (DNI) de mi mujer del bolsillo (pues era un trámite conjunto), y le pedí que le diera cita a ella. A eso no me puso objeciones.

Al poco llegó una compañera de esta chica, más joven y pensé que también a lo mejor con más interés, y le dije que por Internet sí que se podía escoger la hora para presentar papeles en el Registro, me dijo que no funcionaba bien, pero que si quería lo probábamos en su ordenador. Subimos al piso de arriba y efectivamente se podía. Ella dijo que lo había probado con anterioridad y que antes no iba. No entré a valorar eso, aunque me empecé a dar cuenta que era un problema el hecho de que no manejaran los ordenadores con soltura. Me dio cita a través de Internet, para las once y veinte de la mañana dos días más tarde, lo que a mí me vino mejor que ir a las 9:20am. No me podía imprimir la cita, porque ella no tenía impresora, pero me lo puso a mano y me dijo que si tenía algún problema la llamara a ella. Lo cierto es que se portó muy bien, mostró interés y se quedó asombrada de que por Internet sí que se pudiera reservar especificando una hora, pero en el ordenador de la otra funcionaria no. Yo creo que vislumbró que algo la otra no lo estaba haciendo bien, o tampoco sabía hacerlo, o no le interesaba ni intentarlo, no sé yo. Tal vez mejoren el servicio o sirva para que verifiquen el tema.

Al final me fui a casa con tres horarios diferentes de cita, al día siguiente a las 9:20 y las 9:40 y pasado mañana a las 11:20.

Por cierto, al llegar a casa entré en la página de citas del Registro Civil y vi que podías reservar para las 9am, las 10am, las 11am, las 12am, las 13pm y las 14pm, pero si intentabas reservar para las 12, las 13 o las 14h no te salían horas disponibles ningún día. ¿Significaba eso que solo aceptaban citas de 9 a 11? En la web te daba un mensaje ambiguo, en ningún momento te decía que no quedaran horas libres o te salía un cuadro de citas en blanco por haber nula disponibilidad. Empecé a sospechar que no querían que el trabajo se les amontonara para las últimas horas de la mañana.

Continuará en el siguiente post ..... no tiene desperdicio. Porque tenía que volver ... todavía una vez más.

Feliz Año

lunes, noviembre 29, 2010

Historias de un funcionario (X)

Ayer oí decir a un funcionario que Zapatero no los iba a despedir, que tenían trabajo para siempre. No me queda claro si de verdad piensan que eso es así o simplemente quieren creérselo. Solo "les va a rebajar el sueldo".

La realidad es que el número de funcionarios en España ha crecido como la espuma: están los que ganaron una oposición, los que entraron a dedo, los que son contratados laborales fijos, los interinos, etc. Y todos juntos somos demasiados.

Sin embargo, preferimos mirar a otra parte. Nadie se ha fijado que en algunas comunidades el número de funcionarios es escandaloso, mientras que en otras es bastante razonable. Tal vez deberíamos dejar de mirarnos el culo y mirar hacia Europa, donde podríamos ver lo que es una proporción razonable de funcionarios.

¿Qué hacemos ahora? Pues rebajarles el sueldo a todos, a los que trabajan y a los que no, en las comunidades donde sobran a patadas y en las que el número es "normal" y parece que rinden más. ¿Eso motivará a los que trabajan????

¿Por qué no admitir que se les fue la mano a ayuntamientos, comunidades autónomas y demás organismos? ¿Por qué no despedir a los que sobran? ¿Tiene sentido que no se puedan reponer funcionarios conforme se jubilan y que pueda darse que falten en algunos servicios y sobren en otros? ¿Tiene sentido que no pueda movérseles a otro trabajo, edificio o sección, ni siquiera dentro de la misma ciudad?

El problema no solo es el número, es que la ley no permite sacarles partido, no permite moverlos, ni cambiarles tareas, ni exige que rindan, ni se les evalúa, ni se averigua lo que tardan en hacer su trabajo. Al final la propia estructura de la administración se cae de lenta.

Pero nadie reforma, reformar es arriesgado, requiere capacidad, requiere liderazgo y es más cómodo aumentar impuestos y mantener una estructura deficiente.

¿Para qué reformar la justicia, Hacienda, los derechos de los funcionarios, la educación, los procesos de divorcio, los contratos laborales .....? Cuando uno ve todo lo que hay pendiente se pregunta si el Gobierno ha hecho algo en esta legislatura aparte de mear en el tiesto equivocado.

Saludos

miércoles, noviembre 17, 2010

Tres tipos de funcionarios

Se habla mucho de lo mal que trabajan los funcionarios y eso me recuerda a la película del Señor de los Anillos, cuando se dice que "los urug-tai fueron alguna vez elfos". De los funcionarios podría decirse aquello de que "alguna vez fueron seres humanos".

Lo cierto es que dependiendo de su origen, el tiempo que llevan en el puesto y cuanto interaccionan con otros o a cuanta gente atienden, yo le logrado vislumbrar tres tipos de funcionarios:

  • Los que consiguieron la plaza tras largos años de estudio, que buscaban la seguridad ante todo, muchos de los cuales apenas trabajaron en la empresa privada o lo hicieron poco tiempo o a jornada parcial. Son precisamente los que asumen su papel sin rechistar, hacen lo que se les pide durante su jornada laboral y se marchan. Forman parte intrínseca del sistema y asumen su papel como engranaje que debe seguir girando. Son los que fomentan la inercia del sistema.
  • Los que un día entraron a trabajar provisionalmente en la Administración y por casualidad, por circunstancias, se quedaron y cuando llegaron las oposiciones no tuvieron que dedicar largos años para ganarlas, sino que con los puntos que tenían y con poco más que un aprobado consolidaron su puesto. Antes habían trabajado tiempo en la empresa privada, y el trabajo en la Administración solo supuso un empleo más, aunque terminaron por quedarse, sin buscarlo de manera activa, como el primer grupo. Este grupo puede dividirse en otros tres: los que con el tiempo aunque el trabajo no les gusta se han adaptado y son como el grupo anterior; los que tras años de trabajar como funcionarios no lo soportan y terminan por pedirse una larga excedencia para incorporarse al sector privado como autónomos normalmente con la intención de no regresar si pueden evitarlo; y los que tampoco les gusta ni llena lo que hacen en su jornada laboral y terminan por montar un negocio o actividad paralela a su trabajo de funcionario porque consideran que ganan poco, les sobra el tiempo o piensan que pueden hacer algo más por la sociedad, ya que la Administración no permite desarrollarse como persona, no admite sugerencias, ideas o cambios y todas las mejoras son sistemáticamente abortadas.

Saludos

domingo, noviembre 07, 2010

Historias de un funcionario (IX)

Me resulta curioso como en la Administración Pública suponemos que se trabaja a gusto, que los compañeros viven y dejan vivir por aquello de que van a verse las caras toda una vida, y de que todo es alegría y color.

Pues no. En ocasiones tenemos a empleados públicos que trabajan toda la vida sin una baja laboral y de repente empiezan a pedir bajas, a faltar al trabajo, a presentar justificantes y nadie lo investiga. A veces es un tema de mobbing, es decir, alguien les hace la vida imposible y estas personas ponen distancia con la única medida a su alcance para desaparecer del puesto una temporada, la baja médica.

No hace mucho, una amiga doctora me contaba como su jefe había venido a interrogarla sobre las causas de que atendiera a tantos pacientes y a pedirle explicaciones por ser tan "rentable" para la Seguridad Social; otro doctor, me comentó como durante las oposiciones, media plantilla médica estaba de baja mientras se preparaban las oposiciones tranquilamente en casa y cobraban el sueldo. Me dijo que a los que permanecieron en sus puestos nadie les dio las gracias por ello. Los pacientes solo se dedicaban a entrar enfadados porque el tiempo de espera había aumentado y encima ellos, quedaron peor posicionados en la oposición que sus homónimos. Me dijo que la próxima vez, él se pillaría una baja sino aprobaba en esta ocasión la oposición.

Conozco a otra persona que dejó de caer bien a su jefe cuando empezó a no saltarse las normativas y a respetar la ley o hacer cumplirla. Naturalmente perdió todos sus privilegios.

A esos funcionarios, no se les premia, se les persigue, para que los que vengan detrás, tomen nota. Y esa es la Administración que tenemos.

Saludos

miércoles, febrero 17, 2010

Los protegidos

Mucho se está criticando a los funcionarios estos meses, y está bien criticar a personas, a servicios mal gestionados, o toda clase de abusos, pero no a todo el mundo por igual.

Cuando vais a un hospital, todos los bares cercanos viven de las personas que allí trabajan, y muchos de los que allí comen o almuerzan son funcionarios; cuando vais a las universidades, los restaurantes, bares, cervecerías y pizzerías que allí hay, reciben buena parte de sus ingresos de esos mismos funcionarios; todas las personas que trabajan directamente en contacto con funcionarios, también se ven protegidos cuando llega la crisis, porque parte de sus ingresos, a veces la mayoría, están garantizados, porque los funcionarios siguen trabajando? o al menos cobrando.

Pero eso, no se dice.

Además en algunos centros oficiales se exige a las empresas que trabajan para ellos y que prestan servicio a las administraciones públicas (acuerdos, contratas, etc.), medidas adicionales de protección para sus trabajadores, y aunque no sean funcionarios, se pide que se les dé un buen trato, lo que mejora la seguridad que estos trabajadores reciben.

Otras veces cambia la empresa que gestiona un servicio y se les pide que lo den con las mismas personas que empleaba la empresa anterior. Así que la calidad de vida que a veces envidiamos y que ellos tienen, cubren parcialmente a otras muchas personas.

Saludos

miércoles, febrero 10, 2010

Adaptarnos, ¿por qué?

Cuando veo a naciones haciendo un esfuerzo constante por respetar y no ofender a otras culturas, me sorprende lo estúpidos que somos. Respetar es una cosa, pero aceptar que nos digan lo que tenemos que hacer o no hacer, es otra.

Aunque eso sí, del mismo modo, ¿quienes somos nosotros para ir a otros países a decirles lo que pueden hacer, cómo deben vestir, cómo deben tratar a las otras religiones minoritarias, a qué edades se pueden casar y si pueden aplicar la ley sharia o no?

No tenemos derecho a inmiscuirnos en la vida de otras naciones y otras culturas, pero lo hacemos.

En España no queríamos ir a Afganistan ni a Irak, ¿qué hacemos allí excepto chuparles el culo a los americanos y su imperialismo?

Pero del mismo modo, tampoco deberíamos permitir que nadie viniera a nuestro país a decirnos lo que debemos hacer, y de eso va el discurso que acabo de leer y que expongo bajo:

Kevin Rudd, Primer Ministro de Australia.

A los musulmanes que quieren vivir bajo la ley Islámica Sharia se les dijo el Miércoles que se vayan de Australia, cuyo gobierno ha emprendido un campaña contra los radicales en un esfuerzo para evitar potenciales ataques terroristas.

También Rudd despertó la furia de algunos musulmanes Australianos cuando declaró que él ha dado todo su apoyo a las agencias de contrainteligencia australianas para que espíen las mezquitas que hay en la nación.

Citamos: "SON LOS INMIGRANTES, NO LOS AUSTRALIANOS, LOS QUE DEBEN ADAPTARSE. O lo toman o lo dejan. Estoy harto de que esta nación tenga que preocuparse si estamos ofendiendo a otras culturas o a otros individuos. Desde los ataques terroristas en Bali, estamos experimentando un incremento del patriotismo en la mayoria de los Australianos."

"Nuestra cultura se ha ido desarrollando durante dos siglos de luchas, tribulaciones y victorias por parte de millones de hombres y mujeres que buscaban libertad"

"Hablamos principalmente INGLÉS, no Español, Libanés, Árabe, Chino, Japonés, Ruso o cualquier otro idioma. De modo que si Usted quiere formar parte de nuestra sociedad, aprenda nuestro idioma."

"La mayoría de los Australianos creen en Dios. Esto no es una posición Cristiana, política o de la extrema derecha. Esto en un hecho, porque hombres y mujeres cristianos, de principios cristianos, fundaron esta nación. Esto es históricamente comprobable. Y es ciertamente apropiado que esto aparezca en las paredes de nuestras escuelas. Si Dios le ofende a Usted, sugiero que considere vivir en otra parte del mundo, porque Dios es parte de nuestra cultura."

"Aceptamos sus creencias y sin preguntar por qué. Todo lo que pedimos es que Usted acepte las nuestras, y viva en armonía y disfrute en paz con nosotros."

"Éste es NUESTRO PAÍS, NUESTRA PATRIA y ESTAS SON NUESTRAS COSTUMBRES Y ESTILO DE VIDA y PERMITIREMOS QUE DISFRUTEN DE LO NUESTRO pero cuando dejen de quejarse, de lloriquear y de protestar contra nuestra Bandera, Nuestra lengua, nuestro compromiso nacionalista, Nuestras Creencias Cristianas o Nuestro modo de Vida, le animamos a que aproveche otra de nuestras grandes libertades Australianas, "EL DERECHO DE IRSE."

"Si Usted no está contento aquí, entonces VÁYASE. Nosotros no le obligamos a venir aquí. Usted pidió emigrar aquí. Así que ya es hora de que acepten el país que les acogió.


jueves, enero 21, 2010

Historias de un funcionario (VIII)

Hoy leo este artículo en Expansion y la verdad es que no me extraña nada. Ya os dije que yo era funcionario, y en mi caso, del sector educativo.

En primer lugar, los funcionarios no pueden ni lo serán ser nunca, tan productivos como la empresa privada y eso se debe a como se gestiona la Administración Pública.

Convertir a alguien en funcionario porque es un familiar, un amigo o un conocido se ha hecho siempre. Y naturalmente ese conocido luego tiene a otro con una categoría inferior a la suya que hace su trabajo. Es decir hay dos personas y una trabaja y la otra figura en el cargo. Esto señores es triste, pero muy difícil de evitar.

En segundo lugar, es casi imposible echar a un funcionario, lo que hace que en la práctica se trabaje poco. Pero lo más increíble es que no son responsables de sus actos. Nunca son penalizados o casi nunca, por cosas que supondrían una bronca en la empresa.

Uno se puede ir a comer y dejarse los tubos de la luz de su despacho, la calefacción, el ordenador, el monitor, la radio y todo lo que quiera encendido y sin uso, y nadie le dirá nada. Total, la factura no la paga él y su jefe tampoco gana nada si se pasa el día recordándoselo. Puede incluso que el funcionario "pase" de hacerle caso, y tampoco se hará nada al respecto. Son la realidad de España, dos funcionarios poco involucrados.

Claro, que ellos os hablarían de los empresarios que forman parte de la economía sumergida del país (la mayor de Europa) o de como los políticos se retiran del Senado o el Congreso tras cuatro años con paga vitalicia...

Luego está el tema de que cuando en algún puesto "nace" un inútil, cosa que puede ser al tomar posesión de la plaza o porque un día se canse de todo, se acaba contratando a otro que hace su trabajo. Esto en algunos sitios se le conoce como "mochila". Es decir, son plazas donde cuando te envían al vago de turno que no hace nada, se le asigna otro "currito" que hace su trabajo y que es la "mochila" del primero.

Como a los políticos les gusta dar imagen de modernidad, ya no veréis funcionarios con pantallas de tubo, se han tirado. Hubiera estado bien que se agotara su vida útil que ronda los diez años, pero no, como hasta hace un par de años "sobraba" el dinero, hubo que "malgastar el presupuesto".

Naturalmente todo el material que se tira y aún tiene vida útil, o termina en el reciclado; o se exporta como "ayuda humanitaria" a otros países. No existen bolsas nacionales de solicitantes de material, como colegios, ONGs, institutos, no, nonito. Tampoco cuenta el hecho de que todo ese material e infraestructuras se pagaron con impuestos de los españoles para ofrecérselos al "pueblo" por si los necesitan.

Se van a Cuba, Ucrania, y otros países poco favorecidos, cuando podríamos ahorrar mucho dinero con su reutilización.

Y esa es la Administración que tenemos.

martes, enero 19, 2010

Historias de un funcionario (VII)

Hace poco el señor Zapatero anunció un plan de ahorro energético en los edificios públicos. Dijo cuales eran los límites de temperatura que tendrían que considerarse. Se trataba de dar ejemplo, pero también de quedar bien.

He tenido "la suerte" de trabajar en edificios públicos donde la calefacción se sale por todos los recovecos del edificio. Son viejos, están mal aclimatados, pues claro. Pero eso no es toda la verdad.

Fueron mal "diseñados" cuando la Administración los licitó y aún hoy nadie ha pedido responsabilidades, a fin de cuenta dicen, el dinero no es de nadie.

Son edificios donde un aparato central controla toda la calefacción del edificio, y sucede que en una parte se asan y en la otra se hielan. Los que se asan, abren ventanas, puertas y demás ranuras a su alcance para liberar el exceso de calor, con lo que el sistema central consume más para mantener la temperatura. Sin embargo, tanto derroche en un lado del edificio, no permite que la calefacción llegue al lado contrario. Cuando los segundos se quejan del frío, se les dice que los primeros se asan. Y si unos están a 18º y los otros a 27º, para el aparato, el promedio es de 22,5º una temperatura aceptable, y que aparentemente es ecológica.

Naturalmente estos cacharros modernos sufren el mismo problema en verano. Los que en invierno se morían de calor, ahora se mueren de frío. Por no hablar de que el primer funcionario que llega a las ocho de la mañana en verano a trabajar, no necesita quitarse el abrigo, porque el aire es gélido y seguirá siéndolo hasta que todos ocupen su sitio y suban las temperaturas.

He visto a ciudadanos visitar la Administración, y estar en verano a 29º, mientras otros, en otras zonas del mismo edificio estaban a 18º. La mayoría de las veces nadie se queja, porque no suelen pasar demasiado tiempo allí. Al Estado tampoco le parece raro que en verano tenga de baja por constipado a media plantilla. Son cosas que pasan.

Por otro lado, entras en algunos edificios públicos, y a última hora o a primera, los sistemas de calefacción/refrigeración están ya a plena potencia. A veces no tienen temporizador y siguen en marcha los fines de semana...

Pero bueno, es fácil salir en la tele diciendo que se va ahorrar en las Administraciones Públicas.

Yo que he llamado a mantenimiento durante varios años seguidos para arreglar tres o cuatro veces la misma gotera, entiendo bastante del asunto.

Si una gotera resurge y cae sobre algún aparato electrónico como un ordenador, monitor, impresora, o demás, y se avería, no pasa nada. Los funcionarios nunca son acusados de negligencia, no hay multas o sanciones personales. Porque si las hubiera, muchas prácticas abusivas desaparecerían. Nadie asumiría irregularidades después de estudiar durante años para ganar unas oposiciones, porque puede irse a la calle.

Saludos

domingo, enero 17, 2010

Historias de un funcionario (VI)

En la Administración está mal visto denunciar a un compañero delante de los jefes, aunque lo que haya hecho esté mal. Con eso de que vas a tener que soportarlos a todos durante toda tu vida laboral, parece que a nadie le interesa discutir por el cliente final, que es el ciudadano.

Pero claro, teniendo en cuenta que la mayoría de personas solo se queja de boquilla y no pone reclamaciones siquiera, empiezo a entender el porqué nadie se quiere mojar ya por un ciudadano.

El año pasado presenté tres quejas al ayuntamiento, dos de ellas las tuvieron en cuenta y pude ver físicamente que habían hecho cambios a fin de cumplir lo prometido, y todo en un plazo inferior al año. Sin embargo, otros muchos vecinos se quejaban verbalmente, pero no hacían nada. Parece que el ayuntamiento y los que allí trabajan tuvieran la obligación de conocer el estado de cada calle al dedillo.

Volviendo al asunto, había unos servicios que estaban en mal estado desde hacía tres años, con las mismas letrinas y lavabos averiados. Supongo que había dinero para todo ello, pero nadie debió darse por enterado de que hacía falta en otra parte. Averigué quien era la persona de mantenimiento que llevaba ese tema y hablé personalmente con él. Prometió solucionarlo. Solo se trataba de pedir unos sanitarios nuevos, incluso me confirmó que los pondría al día siguiente la primera vez que hablé con él. Aún hable dos veces más con él en los siguientes dieciocho meses.

Miles de personas los empleaban cada semana, todo el mundo se quejaba de lo mismo, pero nadie, ni funcionarios ni ciudadanos decidieron quejarse. Al cabo de cinco años mi paciencia se agotó y presenté una reclamación personal a servicio central con datos concretos, fechas, nombre de la persona que no atendía mi solicitud y todo con un buen grado de detalle, para que quedara claro su malhacer. Dejé constancia de que mis peticiones siempre habían sido educadas y correctas.

En menos de una semana quedó todo subsanado. Y el tipo nunca volvió a saludarme ni a dirigirme la palabra. Ni siquiera se disculpó. Además resulté ser el ofensor y él, el ofendido.

Pero claro, después de esto, uno se plantea si merece la pena, cuando nadie más lo hace.

Saludos

viernes, enero 15, 2010

Historias de un funcionario (V)

Hace algún tiempo, leí un principio que decía que cualquier aparato burocrático tiende a crecer de manera automática año tras año para seguir haciendo lo mismo. En una empresa privada, si llega un momento en que la burocracia atenaza la vida de la empresa, la reducen; si hay pérdidas se tira personal; con lo que al final, la propia empresa se regula.

Pero en las Administraciones, no hay un exponente que represente la criba cada cierto tiempo de las ramas muertas o poco productivas. Por eso en los institutos y en las Universidades, cada vez que se cambia el plan de estudios, cada rama del conocimiento emplea todo su poder para no perder horas de docencia y para seguir impartiendo las mismas horas en el nuevo plan de estudios. No miran por el alumno o el futuro del país, solo por pervivir. Es perverso. Y lo mismo sucede en la Administración del Estado y de las Comunidades. Sus organismos crecen sin cesar y complican sus procedimientos en exceso, lo cual obliga a contratar a más personal y añadir nuevos y farragosos pasos.

Hasta para los funcionarios, a veces se hace evidente que solo conocen una parte del entramado que gestionan entre todos los burócratas.

Uno de los problemas más curiosos es como se gestionan los recursos o espacios públicos. En cierta ocasión se convocó una oposición y se necesitaban todas nuestras salas como aulas de examen. Los nombres de las aulas donde iba cada opositor, no correspondían a los que nosotros empleábamos.

Sucede a menudo que distintas capas dentro del mismo organismo no nombran, numeran u organizan los recursos del mismo modo. Es fácil que existan dos programas en diferentes sitios para hacer lo mismo; que el mismo problema se solucione en cada lugar de una manera; que las normas de uso difieran; que los recursos se compren por separado y no conjuntamente para ahorrar costes; que no se aprovechen los estudios hechos por otras unidades para reducir plazos en la nuestra; y que con la misma categoría profesional y el mismo cargo, las tareas que dos funcionarios hacen en dos organismos diferentes difieran en un cincuenta por cien.

Y de todo eso culpamos a los funcionarios que hay en la base, a los que nos atienden, pero ese desmadre burocrático es de sus jefes, no de los que están de cara al público.

En cierta ocasión vi como se acababa el cartucho de una impresora y pedimos otro. Nos dijeron que el presupuesto de ese año para cartuchos se había terminado y que si no conseguíamos un cartucho de otra unidad, o una impresora completa de alguna otra sala, deberíamos comprar una impresora nueva.

Pregunté que por qué era necesario comprar otra impresora, y me dijeron que el presupuesto para comprar material nacía de un apartado distinto al de los fungibles (como el cartucho de tinta) y que no podía traspasarse dinero entre apartados del presupuesto.

Así que se compró una impresora nueva solo porque no podían comprarse cartuchos. Y se buscó eso sí, una barata para salir del paso. Otras veces, ante tal aberración existen organismos donde se pide al proveedor una factura falsa donde diga que se ha comprado una impresora y se piden diez o doce cartuchos o tóners de tinta. Es vergonzoso.

Saludos

miércoles, enero 13, 2010

Historias de un funcionario (IV)

Hace algún tiempo que algunos de los más nuevos (llevamos menos tiempo de funcionarios de carrera) estamos cansados de tener otros funcionarios al lado que hacen poco o nada pero que tienen la misma categoría que nosotros y cobran lo mismo.

Podéis pensar lo que queráis. A lo mejor pensáis que no hay funcionario que pegue "chapa", así que pensad lo que harán esos, para que nosotros mismos los veamos mal dentro del servicio que prestamos.

Desde los sindicatos se propuso vincular parte de nuestro sueldo futuro a la productividad, pero el caso es que al final, no se muy bien quien ni con qué justificación, se decidió que la productividad fuera medida por cada unidad, departamento o equipo de trabajo. Vamos, que los vagos pueden seguir escondiéndose y encima cobrar más si el resto aumentamos la productividad del grupo.

Y es que el fondo, los funcionarios no están tan unidos como muchos piensan, y claro, fomentar la competitividad entre nosotros, cuando hay mucho sinvergüenza y mucho mal rollo, podría provocar una guerra abierta entre compañeros, lo que dejaría a la Administración más atascada de lo que ahora mismo está. Aunque es necesario recordar que hasta aquí hemos llegado porque nuestros mismos jefes saben quien no trabaja, pero han decidido dejarlo estar y no tomar medidas.

Al final, lo que sucede, es que nadie ha tenido narices para reformar la Administración Estatal y Autonómica, porque da miedo solo de pensarlo.

Así que, institucionalizada la impunidad, viene aquello de plantearse en que lado prefiere uno estar y cuando se desea trabajar.

Personalmente he sufrido alguna de estas guerras. ¿Os imagináis a tres funcionarios frente a frente (yo uno de ellos), compitiendo por ver quién es el último en coger el teléfono? Pues a eso se llega cuando los otros dos no lo cogen nunca y tú decides dejar de cogerlo porque solo te falta eso, además de hacer el trabajo que ellos eluden.

Y lo más gracioso del caso es que eso, mis jefes lo saben, pero les da igual mientras la faena salga adelante porque algunos, sí la llevemos a cabo.

Esto lleva al síndrome de "estar quemado" a los que llegan con el espíritu de renovar la Administración. Y es que aquí solo sobreviven los funcionarios "profesionales", que son precisamente los que sobran y más daño hacen.

Saludos

lunes, enero 11, 2010

Historias de un funcionario (III)

En cierta ocasión hablaba con un compañero (funcionario), y le pregunté por qué no asesoraba y explicaba sus tareas a otro que llevaba algún tiempo en el puesto y que parecía tener poco que hacer.

Haré un inciso: En la Administración te pueden contratar como en una empresa, para una tarea concreta o cubrir una baja; te pueden meter en una plaza nueva, que surge por una necesidad y entonces te conviertes en funcionario interino, hasta que la plaza salga a oposición y la ganes o la pierdas; y si la ganas, pasas a ser funcionario de carrera.

Mi interlocutor me dijo que "el otro" había entrado como yo por una bolsa de trabajo, pero que procuraba hacer las cosas despacio o mal para que le dieran poca faena. Esta persona no era funcionaria, pero poco importaba. Me contó que ponerle al día de todo lo que debía saber era mucho trabajo, que no traía formación previa al respecto, y que para cuando hubiera podido tener el nivel suficiente para descargarle de trabajo, se lo cambiarían por otro, pues ya estaba convocada y en marcha la oposición de la plaza que ocupaba, es decir, de que al menos nominalmente hubiera alguien en ella, lo que trabajara allí ya era otra historia.

De hecho, si no lo formaba, casi que mejor, a ver si aprendía lo demasiado, aprobaba y se quedaba en el puesto sin hacer nada de por vida a costa del resto ... jeje

Le pregunté si había comunicado esto a su jefe, entonces también el mío. Me dijo que no podía hacer nada, que esa decisión era de RRHH y que ellos tenían la obligación de cubrir la plaza. Con el tiempo yo intentaría hablar con mis jefes pero acabé viendo que no existía interés en la comunicación de "abajo a arriba" por parte de nuestra clase dirigente. Y es que es tan difícil echar a un funcionario inútil de la Administración.

Lo peor del caso era cuando estos contratados temporales cubrían embarazos, enfermedades de larga duración, y demás causas de baja, pues si las mismas no eran lo bastante largas, no tenía sentido formar a la persona, cuando la propia Administración no lo hacía, y tenía que hacerlo el funcionario conforme hacía también su trabajo, lo cual quería decir que debía llevarlo todo el día de aprendiz.

Así que al final todos estos contratos rendían más bien poco.

Aunque no era lo peor. De vez en cuando en las Administraciones Públicas se produce un concurso-oposición, y dentro de un mismo organismo se presentan cien o doscientas personas. Si la mayoría no tienen plaza, como pasa en las macro-oposiciones para administrativo por ejemplo, se produce un baile de plazas tremendo, porque es muy difícil que uno quiera exactamente la plaza que ocupa y que además tenga la opción de elegirla (si es que la quiere), con lo que para cuando todos llevan siete o ocho años en el puesto y conocen su trabajo, los desplazan a todos de lugar y vuelta de nuevo cada uno a aprender como se hacen sus nuevas tareas.

Aunque claro, la culpa de esto es de la propia burocracia y del hecho de que existen unos topes legales en cuanto al tiempo que se puede tardar en convocar una plaza desde su creación, pero se los saltan. Y al final pasa una década entre opo y opo y se presenta una barbaridad de gente.

Lo que me parece increíble tras ver un par de estas macro oposiciones en marcha, es que la Administración siga funcionando y no se paralice. Os imagináis lo que sucede cuando en una sección cambian cuatro de las cinco personas que trabajaban allí. Solo queda una para explicar al resto que viene nuevo cuales son sus atribuciones. Es para verlo.

Por no hablar de un opo a la que se presentó una conocida, que llevaba más de quince años trabajando y su plaza no había sido convocada. Esta gente, que tiene cuarenta y cortos, cuando llevan tanto tiempo en la Administración y la plaza no ha salido se acomodan y dejan de estudiar. Luego un día alguien decide convocar una macro oposición de estas y entonces les entra el miedo, porque llevan quince años de burócratas y ya no saben casi nada de los estudios superiores que cursaron, con lo que aprobar la opo es una cuestión de vida o muerte, con lo que para sacar tiempo de donde sea algunos enferman, se operan, se quedan embarazadas ... y naturalmente comienza una guerra silenciosa entre compañeros a los que esta actitud les molesta, porque ellos si que trabajan y tampoco pueden estudiar para la opo.

Ya os contaré más.

Saludos

sábado, enero 09, 2010

Historias de un funcionario (II)

Yo empecé en la Administración con una bolsa de trabajo, de esas que aparecen porque necesitan personal urgentemente, entonces haces un examen de conocimientos que suele tener un nivel bajo, pero que suele aprobar poca gente y luego te llaman para una entrevista que apenas puntúa pero con la que intentan descartar a posibles psicópatas o tarados.

Te dicen que te van a llamar en seguida porque has quedado bien situado en el examen y en los méritos, y al final, resulta que para la Administración, "en seguida" quiere decir cuatro meses.

Cuando me contrataron, porque empecé con la bolsa de trabajo, pues yo venía de la empresa privada .... donde me habían puteado como no os podáis imaginar, firmé el contrato laboral y pregunté mi horario. Sabían que debía de trabajar de mañanas, pero desconocían mi horario, y eso que ellos eran el departamento de RRHH ¿?

Me tocó ir el día antes y preguntar físicamente a mis nuevos compañeros cual era la hora de entrada y cual la de salida. Mi sorpresa fue la de encontrarme que cada uno se la había ajustado a sus necesidades. Comprendí rápidamente por qué RRHH no conocía mi horario.

Tengo entendido que a los nuevos compañeros que firman ahora un contrato, se les hace firmar como que "han recibido el consiguiente curso de Riesgos Laborales", cosa que según los mismos testimonios es falso. Pero no importa, deben pensar que los funcionarios no incurren en riesgos y por tanto, como son la Administración pueden saltarse las leyes de las que deberían dar ejemplo.

Cuando fui a trabajar, la persona que debía decirme como funcionaba todo, no estaba ese día, así quedé al cargo de las instalaciones sin saber que hacer, eso sí, a todo el que entraba le decía educadamente que tomaba nota de su petición y que se pasara otro día, porque hoy no podía solucionarle su problema. Naturalmente supusieron que era "otro funcionario más".

Resultó curioso lo fácil que es engañar a otros funcionarios de otras secciones que no te conocen. Incluso creyeron que yo era la persona que no había venido ese día a trabajar, la que debía decirme como hacer las cosas. Lo cual me demostró el desconocimiento de algunos de ellos.

Lo primero que me llamó la atención fue que no tenía que fichar. Mi primer lugar de trabajo era un centro educativo, y los profesores se habían negado a hacerlo, así que el resto de personal, tampoco lo hacía. Me pareció increíble, pero era así.

En resumen, que lo de llegar tarde, no ir a trabajar, taparse entre compañeros, uno empieza a entenderlo cuando está dentro. Si nadie controla el asunto, y si todos se aprovechan, uno no quiere ser idiota. Con el tiempo piensas que tú eres mejor persona o no te vas a corromper, pero claro, aunque tu respetes el horario, ¿qué sucede con la faena que llega a tu mesa porque estás en tu puesto cuando nadie más lo está? Pues que te toca hacerla a ti, y si no te adaptas, no te preocupes, puedes soñar con tu jefe dando capones a aquellos que no cumplen, pero eso tampoco va a pasar, con lo que o eres como ellos, o te comes tu faena más la ajena. Y al cabo de varios años, pues que os voy a decir ... uno se espabila. Y si tiene orgullo, hace su faena, pero no pringas en lo que no te toca, que el sueldo es el mismo para todos.

Saludos

Historias de un funcionario (I)

¡Por fin lo he conseguido!

Me ha costado, pero creo que ha valido la pena.
Ya soy funcionario. Y es que después de una oposición tras otra, ha merecido la pena.

Eso es lo que decía yo hace unos cuantos años, cuando gané mi oposición, hoy la realidad es muy otra. Y es que después de haber estado en empresas privadas, donde me han pisado, zarandeado y explotado tanto como han podido, pensé que las cosas iban a ser mejor trabajando para el Estado.

Así que he pensado que voy a dedicar mi tiempo a contaros historias de lo que pasa dentro de la Administración, en mi caso, autonómica. Veo que hay mucho crítico suelto, que todos los funcionarios son malos o lo parecen, que nadie hace su trabajo, pero la realidad es muy otra, aunque el resultado final, es que efectivamente los empleados públicos dejan mucho que desear.

Lo curioso es que nadie se pregunta que clase de transformación se sufre hasta llegar a ser un funcionario de esos que se definen en la calle como un tí@ que se toca las pelotas en su mesa mientras le crece un cardo en la nariz. Y se supone que uno llega al cargo "siendo una persona normal" y se transforma "de golpe", pero no, la transformación, llega poco a poco. Y suele durar entre cinco y diez años, hasta que dejas de ser quien eres y te conviertes al lado oscuro de la fuerza.

En los próximos capítulos empezaré mi relato, un relato oscuro, pero lleno de cultura administrativa.

jueves, febrero 12, 2009

Personajes de la Historia

Se habla mucho de lo bueno o lo malo que es alguien, o de cómo fue. Como si todos pudiéramos ser considerados buenos o malos, con esa grandeza propia de héroes y mártires y ese odio hacia los que no son bien considerados por la historia.

Pero lo cierto es que todos los personajes históricos de renombre, aquellos que son recordados, no suelen ser personas anodinas o que reúnan todas las características que puedan esperarse de un buen individuo en un término medio. Más al contrario, suelen ser personas que destacan tremendamente en determinadas facetas y que son un desastre en otras: grandes generales, que cuando no batallaban eran borrachines pendencieros; libertadores que actuaron como tiranos; conquistadores que arrasaron, mataron y traicionaron por eregirse árbitros o virreyes del Nuevo Mundo, etc.

Naturalmente conocemos los mejores discursos y obras de todos ellos, pero no todo lo que dijeron o hicieron, o por lo menos, no es la parte que más se difunde.

Carl von Linné, naturalista del s.XVIII, que sentó las bases de la taxonomía moderna y que pone el rostro a los billetes de 100 coronas suecas, dijo en una ocasión del negro africano que era "pícaro, indolente, negligente y dominado por el capricho".

El Presidente y juez del Tribunal Supremo de los EEUU Roger B. Taney, en 1857 dijo en el caso de Dredd Scott, que una persona negra "no tenía ningún derecho que un hombre blanco necesitara respetar".

En un debate, Abraham Lincoln comentó que

"No estoy, ni nunca he estado, a favor de ocasionar de forma alguna la igualdad social o política de las razas blanca y negra… Además diré que existe una diferencia física entre las razas blanca y negra, la cual, supongo, impedirá por siempre a las dos razas vivir juntas en términos de igualdad social y política; como no pueden vivir de esa manera y deben permanecer juntas tiene que haber una posición de superiores y otra de inferiores; y estoy, como cualquier otro hombre, a favor de que la posición superior se le asigne a los blancos".

Posteriormente también matizaría lo dicho:

"Diré entonces que no estoy y nunca he estado a favor de lograr de manera alguna la igualdad social y política entre las razas blanca y negra - que no estoy ni he estado a favor de hacer a los negros votantes o jurados, ni de calificarlos para cargos públicos, ni de casarlos con gente blanca; y diré además que hay una diferencia física entre las razas blanca y negra la cual creo prohibirá por siempre a las dos razas vivir juntas en términos de igualdad social y política. Y en tanto no puedan vivir así, mientras permanezcan juntos debe existir la posición de superior e inferior, y yo más que cualquier otro hombre estoy a favor de tener la posición superior asignada al hombre blanco. Digo en esta ocasión que no percibo que por el tener el hombre blanco la posición superior al negro le deba ser negado todo"

En otra ocasión Ted Roosevelt dijo:

"No llego al extremo de pensar que los únicos indios buenos que existen son los indios muertos, pero creo que éste es el caso de nueve de cada diez, y no quisiera averiguar demasiado detenidamente lo que sucede con el décimo. El vaquero más depravado tiene más principios morales que el indio común."

Luego nos sorprendemos de lo que hizo Hitler, solo porque lo hizo en menos tiempo y de manera sistemática. Y estos de aquí arriba, eran personas queridas, respetadas o muy bien tratadas por la Historia.

Y luego dirán que la Historia no se manipula ....

viernes, febrero 06, 2009

No me queda más semen

¿Habéis pensado alguna vez en algún momento, lo que sería estar masturbándose todo el día y que te pagaran por ello? A primera vista puede parecer estupendo, pero hacerlo por obligación y tener que mantener el rendimiento ... con los años, puede ser una esclavitud.

Y parece que por eso, Cleopatra ya tenía un esclavo dedicado al tema. No es que se diera baños de semen (pobre esclavo) como hacía con la conocida leche de cabra, pero por lo visto si que se lo extendía por su cuerpo. Me hubiera gustado ver a esa condenada hoy, ya no sería reina, posiblemente se habría deslumbrado al ver todos los productos de belleza que se pueden comprar las mujeres en nuestros tiempos y estaría arruinada, o sería artista de cine, para poder gastarse la barbaridad de pasta que se dejan algun@s famos@s en el tema.

Pero volviendo al esclavo, lo importante no es su trabajo, sino de que manera lo motivaban para aumentar la productividad (claro que solo ver, solo ver, debe ser un sufrimiento) y por otra parte, me pregunto, ¿cómo lo eligieron? ¿Se hizo un macro concurso espermático? ¿O cada vez que entraba un nuevo esclavo al servicio de Cleopatra le hacían una medición para ver si podía mejorarse la producción?

La verdad es que luego decimos que algo es una novedad y lo cierto es que acaba siendo una nueva costura del mismo pañuelo.

¿Entenderán ahora las mujeres nuestro esfuerzo sin igual por ayudarles a rejuvenecer? A los adolescentes podrían pagarles un sueldo extra por colaborar en la producción masiva de crema rejuvenecedora.

Bueno os dejo con un par de enlaces de la noticia: y uno, y dos.

Saludos

lunes, diciembre 22, 2008

Como la idiotez debería extenderse

Ayer estaba empleando mi cerebro en plantearme una curiosa pregunta.

Recuerdo que hace algunos años leí un libro que trataba de la estupidez humana. Según su autor, del que no he logrado acordarme (regalé el libro a un amigo porque me resultó genial) las personas inteligentes tienden a pensar que la mayoría de la gente es inteligente, pero lo cierto, según su planteamiento, es que a la gente inteligente le gusta pensar que la mayoría de la sociedad lo es, le hace sentir bien sentirse dentro de la mayoría, formar parte de una tendencia mayoritaría y ver que no está solo.

Según él, la realidad es muy distinta, las personas inteligentes y cabales son una minoría, muy minoritaria para ser exactos. Eso quiere decir, en resumidas cuentas, que vivimos rodeados de idiotas, unos los son de forma evidente y otros no lo saben; están los que no quieren creérselo, los que piensan que los idiotas son los demás, y un reducido número de optimistas obstinados en pensar que el resto son mejores de lo que realmente son.

Hace un año aproximadamente leí un artículo que hablaba sobre que las mujeres inteligentes se casan bastante menos, o no lo hacen; y que los hombres inteligentes se casan con mujeres que lo son menos, que no rivalizan con ellos o que simplemente no pueden desbancarles, es algo así como eliminar la competencia en casa. Aquí tenéis un artículo relacionado, aunque no el que yo leí.

Por tanto, solo tienen hijos, mayoritariamente, los hombres inteligentes con las mujeres que no lo son tanto. Si a este dato, añadimos un estudio que asocia la inteligencia de los hijos a la de las madres que los tienen, la inteligencia humana tendría que haber decrecido con el tiempo.

En cada generación los hij@s serían más tontos y de esos, los más listos se casarían con mujeres que lo son menos, con lo que poco a poco, nuestra inteligencia iría decreciendo. Es decir, que llegaría un punto que todo serían familias de idiotas. Sin embargo, parece que siempre existen o existirán algunos individuos inteligentes, pocos, pero algunos.

¿No resulta esto contradictorio? Es como si la naturaleza y nuestros genes se negaran a ver como nos reducimos a la más absoluta oscuridad. Nuestra tendencia natural combate nuestra naturaleza genética. ¿Será nuestra historia genética lo bastante vieja para conservar permanentemente los genes de la inteligencia más allá de nuestra propia estupidez?

¿Quiere eso decir que es imposible eliminar características concretas de la raza humana porque nuestros genes volverán a reconstruirlas?

De momento, seguiremos con nuestra idioteces, luego, ya veremos.

viernes, diciembre 19, 2008

Un alivio completo

Esta semana leí las novedades sobre como será la que parece última entrega de Terminator, una saga que siempre me ha gustado, donde se plantea que el genio humano al final conseguirá inculcar la inteligencia a las máquinas, quienes se harán con el poder y nos destruirán.

No parece que sean máquinas inteligentes, a fin de cuentas, cualquiera sabe que nos vamos a destruir solos y que no necesitamos ayuda para terminar con nuestra civilización, prueba de ello es nuestra capacidad reconocida por otras especies para destruir sus entornos, generar desastres naturales y erradicar toda forma de vida que no sea la nuestra.

Pero volviendo al tema, yo estaba preocupado por ese futuro donde los humanos seríamos como Dios y le daríamos vida e inteligencia a esas máquinas, que acabarían por superarnos. Pero no, me acabo de enterar de que sistemas supuestamente sofisticados, con capacidad destructiva u ofensiva, donde la inteligencia artificial puede suponer una ventaja crucial, van a ser sustituidos por sistemas Windows.

Alguna sesera curtida ha pensado que Windows es un gran sistema para ser empleado en submarinos nucleares. Gracias a estas personas, ahora tengo la certeza que ningún sistema inteligente acabará tomando conciencia de lo que es y nos sustituirá. No se conoce manera ni procedimiento para que un sistema Windows logre tal cosa, jamás ha sucedido que esos sistemas estuvieran por encima de las capacidades esperadas. No debemos preocuparnos porque esos sistemas lleguen a gobernar nuestras vidas o alcancen cotas de inteligencia que las puedan convertir en una amenaza. ¡Solo debemos preocuparnos de que no fallen!

Y todos conocemos la sobrada eficiencia ante cualquier circunstancia no prevista de un sistema Windows, lo hemos visto miles de veces, alcanzando cotas de respuesta que nos llevan al paroxismo absoluto. Estamos protegidos, estamos seguros. La inteligencia artificial ya no es un riesgo, ni tampoco la inteligencia humana, parece más al contrario que el peligro, como siempre recae sobre los niveles de estupidez que podemos llegar a asumir.

Por cierto, ¿¿para cuando un médico robot programado con Windows capaz de operarte??

Viva la seguridad.

De vuelta

Es verdad que no siempre puede uno escribir todo lo que le gustaría y que pasamos por etapas de nuestra vida, que como decirlo, no se caracterizan por su regularidad precisamente.

Como últimamente estoy algo liado en los tribunales con la constructora que estaba haciendo mi casa, pues parece que tengo olvidado el blog, pero no, no es cierto.

Pienso volver a retomarlo, pero de momento tendré que conformarme con el poco tiempo que tengo y hacer lo que pueda.

Como decían en el Señor de los Anillos, no podemos decidir lo que pasa en el tiempo que nos ha tocado vivir, solamente podemos decidir como afrontarlo.

Saludos

domingo, noviembre 02, 2008

Planes de pensiones

A veces pienso en como dilapidamos nuestro dinero los españoles, y es cuando me doy cuenta de que la forma más idiota de tirarlo, es invertir en un plan de pensiones. Para empezar, algunos de mis amigos que poseen uno, se quejan de que pierden dinero... ¡¡¡ incluso cuando la bolsa sube !!!!

Naturalmente son los clientes los que pierden su dinero; los que gestionan los fondos de inversión y planes de pensiones cobran igualmente sus sueldos, tienen sus beneficios anuales, sus comisiones, etc. ¿Cómo pueden mantener sus comisiones y tarifas cuando en un año no han logrado que se revalorice nuestro dinero y encima han perdido parte de tus ahorros? ¡Tendrán poca vergüenza!

¿Existe algún otro negocio donde puedas cobrarle a alguien por haber perdido parte de su dinero? Y no hablemos de que el dinero invertido se revalorice lo que la inflación, es decir, que no pierdas poder adquisitivo, porque en ese caso, la mayoría de los fondos suspenden.

Es decir, que lo que logras ahorrar vale más este año que al siguiente. Así que si acumulas la depreciación anual, sumado a las pérdidas de los años malos, las comisiones de los fondos, ... pues que eres idiota si invierte en uno. Más te vale gastártelo o ahorrarlo por tu cuenta o fundírtelo en el bingo.

Y luego están los fondos americanos, que son una risa. Resulta que solo pueden invertir en empresas con un mínimo de calidad, es decir, solo pueden invertir en empresas que respondan a un determinado rating, que asignan a su vez otras empresas (ya huele a tongo, ¿eh?).

Si la empresa X tiene el rating adecuado, pues los fondos se pegan como idiotas por comprar sus bonos, acciones y demás y la empresa sube. Pero si la agencia de rating Z le baja el rating, todos los fondos que solo admiten tener en sus carteras acciones o bonos de empresas hasta un rating determinado se ven obligados a vender rápidamente las acciones. Como resultado el precio de la acción se hunde y todos los fondos pierden dinero, además hunden el precio de las acciones de la empresa X, con lo que cual hacen polvo su valoración en bolsa, y la posibilidad de responder a sus obligaciones financieras cuando los bancos reclamen más avales para no reclamar la devolución inmediata de los préstamos que toda empresa pide y necesita para crecer. Puede que sea una empresa que va bien y tiene buenas expectativas, pero no importa. La empresa puede quebrar, los pensionistas pierden una pasta, y los tíos de los fondos se comportan como hormigas descerebradas que aparentemente solo protegen a sus clientes, pero que en realidad colaboran en su ruina.

¡Genial!, ¿dónde hay que firmar para invertir toda mi pasta?

miércoles, octubre 29, 2008

Tolerancia o intolerante

Me resulta gracioso ver como en la televisión y los demás medios de comunicación se tacha de racista, facha o intolerante a aquellas personas que son tachadas de serlo en cuanto sus pensamientos o forma de proceder son distintos a la de los medios de comunicación.

Si uno piensa que las mujeres y los hombres son iguales es "como debe ser". Si dices que no son iguales y que no lo serán nunca (porque existen diferencias en la forma de ser, de pensar, en las capacitaciones y en los intereses) eres machista y anticuado.

Yo no he visto nunca a las mujeres coger una broca y un taladro para hacer el agujero en la pared y colgar el cuadro; ni cambiar una rueda; ni subir la botella de butano (hay honrosas excepciones). Tampoco he visto a los hombres levantarse tanto por las noches para cuidar de los bebés como se levantan las mujeres; ni tener su grado de paciencia; ni ser capaces de hablar y escribir a la vez, cosa que hacen ellas a la perfección. Son únicas para localizar lo que nosotros hemos perdido y no encontramos.

Existen (y está demostrado) habilidades distintas para cada sexo, en fuerza, destreza manual, forma de procesar, habilidades espaciales, vista perimetral, resistencia a las enfermedades, resistencia física, etc. Somos genéticamente distintos.

Eso sí, tenemos los mismos derechos. Y una mujer debiera poder hacer lo mismo que un hombre si quiere hacerlo; y un hombre hacer lo que hace una mujer, si quiere. Ya no se parte de una idea preconcebida de cuales son las tareas de cada sexo. Hay que negociar para repartírselas y distribuir el esfuerzo.

Ser iguales implica poder elegir, sin embargo, no nos engañemos, muchas veces no queremos elegir, queremos ir a lo conocido, a lo que vimos hacer a nuestros padres y madres. Pero si eso es así, y ambos sexos están de acuerdo, porque al final es la pareja la que debe entenderse, perfecto. Y si no, por lo menos nadie puede exigir al otro que se encargue de determinadas tareas por ser hombre o mujer, es esa exigencia la que impone una limitación al otro sexo, y por tanto es discriminatoria.

La cuestión es que muchos ya no saben hacer lo que hacían sus padres (ni ellos ni ellas), y ninguno quiere esforzarse, por eso hay tanto divorcio, tan poca paciencia, y tanto egoísmo.

Pero volviendo a lo principal, ¿quienes son los intolerantes?, ¿los que se jactan de ser tolerantes y acusan a los demás y los persiguen? Porque esos nunca aparecen de malos, y para mi, son los peores.

sábado, octubre 18, 2008

Que poco sentido común

Leo en el periódico El Mundo que por trasposición de una directiva europea, se van a simplificar los trámites para que una empresa española se eche a andar en la Unión Europea, el caso es que no solo se va a simplificar y armonizar las leyes entre países sino entre territorios.

Y comentan que se van a tener que alterar o modificar cerca de 7.000 normas estatales y autonómicas, lo que quiere decir en pocas palabras que en España legislamos demasiado y la mayoría de lo que hacemos es para proteger los intereses de sectores que no quieren abrirse al mercado (ni siquiera al español).

Se va aprovechar la ley para eliminar leyes arcaicas e incoherentes que dificultan que los sectores implicados sean ágiles y se adapten a los intereses de los profesionales. ¿Desde cuando los españoles necesitamos una ley o leyes europeas para ser coherentes dentro del territorio nacional? O sea, que es gracias a Europa que vamos a hacer en este caso, y en otros, las cosas bien. Y el Gobierno, se atreve a jactarse del importante esfuerzo que va a hacerse para modificar todas esas leyes, cuando debería darle vergüenza su existencia, y no vanagloriarse de su hazaña.

Ahora me entero que para anular leyes idiotas necesitamos a Europa, pensaba que con la coherencia de los gobiernos nacionales y autonómicos era suficiente, pero no, parece que deberíamos crear una organización nacional para terminar con las leyes idiotas, o mejor aún, una nueva "Santa Inquisición " para terminar con los idiotas.

De verdad, es penoso que se vanaglorien de hacer desaparecer cosas que son vergonzosas.
¡Gracias Europa por salvarnos de nuestra propia estupidez!

jueves, octubre 16, 2008

Un banco, hace dos años

Conversación entre un inmigrante y una sucursal bancaria hace dos años:

- ¿Así que es usted extranjero?
- Sí.

- ¿Tiene usted estudios superiores?
- No.

- ¿Está especializado en alguna profesión?
- No.

- ¿Trabaja?
- No.

- ¿Tiene vivienda?
- No.

- ¿Algún lugar oficial donde resida?
- Nada fijo.

- ¿Tiene usted familia?
- Sí.

- ¿Alguno con ingresos mínimos de 6000 € anuales?
- No.

- ¿Alguno con trabajo fijo?
- No.

- ¿Algún préstamo pendiente?
- Sí.

- ¿Padece usted de algo?
- No lo se.

- ¿Piensa consolidar su posición en España?
- Me gustaría.

- Bueno, pues como cumple usted con las condiciones necesarias, le podemos abrir una cuenta bancaria, darle préstamos con condiciones ventajosas y disponer de una tarjeta de débito.

- Sin comentarios. -

Y viviremos en la abundancia

Parece que el mundo desarrollado no quiere dejar de ser tan rico y tan consumista como es. No nos equivoquemos, somos lo que estamos arriba, y queremos seguir ahí. Hasta cierto punto comprendo esa postura, me parece fantástico poder continuar trabajando, pagando mi tele de plasma, mi nuevo coche con dos años de antigüedad, mientras sigo pidiendo dos veces por semana que McDonald's, Burger King, KFC, Telepizza, PizzaHut o cualquier otra franquicia me llene el estómago de comida basura.

Y encima ahora los países desarrollados podrán decirle al resto del mundo: es gracias a nosotros que vamos a superar la crisis (que nosotros creamos). ¿Veis?, es normal que no podamos dar más pasta a las ONGs que pululan por el planeta ni pensar en alimentaros o educaros mejor, porque luego pasan estas cosas y tenemos que financiar a nuestros bancos, y es mucha pasta. No importa si con el dinero que vamos a pagar podríamos acabar con el hambre en el mundo 17 veces, lo importante es seguir consumiendo y para eso se necesita financiación, sino el modelo se derrumba.

Era un buen momento para ver que nuestra porquería de sistema capitalista y consumista, el llamado capitalismo depredador no sirve. Pero no, dejemos las crisis existenciales para más adelante y que las afronte otro, que cuanto más tarde mejor, mientras tire el burro, yo no me bajo, a ver si me cogen para empujar ...

Y es que mientras todos miramos como esquivar el agujero de delante, nadie se acuerda ya del hambre que pasan en algunos países, ni de Irak, ni de Afganistán, ni de las demás guerras civiles que asolan el mundo. Pero a fin de cuentas, para qué les vamos a dar dinero a los negritos del África, si ellos están acostumbrados a ser felices con lo poco que les llega. Además yo ya necesitaba sustituir mi tele, que la del vecino es más grande y mi mujer quiere hacerse la liposucción, ¿o era lo de engordarse las tetas?

De todos modos, no hay para todos ¿no?, y alguien debe estar arriba y el resto abajo, mala suerte, que hubieran nacido en el Hemisferio Norte. Yo la verdad es que no he oído a nadie pedir que en vez de que nuestros gobiernos nos endeuden hasta las cejas, lo hagan un poco más y dejemos vivir al resto del mundo dignamente. No debe ser prioritario. Pero yo tengo la conciencia tranquila porque como nadie me ha preguntado, para esos están los gobiernos, ellos son los responsables.

De hecho, si lo pensamos bien, el mundo va como va por los errores que cometen las cabezas pensantes que aconsejan a nuestros gobernantes. Creo que haríamos un bien ingente si condenáramos a esas personas a la cárcel, ellos son culpables de asumir responsabilidades para las que a mi me falta valor, capacidad, falta de interés y disposición.

Y no hay que olvidar que nadie me ha preguntado lo que opino. Solo los políticos se acuerdan de mí y de mi voto. Que grandes personas que estiman mi opinión y me necesitan. No cabe duda, ellos no pueden ser los culpables. Son nuestros salvadores.

Tengo hambre, voy a pedirme una pizza. ¡Que asco de vida!

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